Querida yo del pasado, Sé que te sientes agotada. Que sonríes por fuera, pero por dentro estás gritando. Sé que cada noche te preguntas si algún día todo este dolor va a tener sentido. Que te cuestionas por qué das tanto, por qué siempre terminas rota, por qué parece que el amor duele más de lo que sana. Hoy quiero abrazarte. No con las manos, sino con palabras. Porque sé que en ese entonces lo que más necesitabas no era que alguien te arreglara, sino que alguien te mirara con verdad y te dijera: "Te entiendo, y no estás sola." No, no estás rota. Solo estás desordenada. Desordenada por las veces que te callaste, por las veces que fingiste estar bien, por todos los pedazos de ti que regalaste con la esperanza de que alguien los valorara. Pero quiero que sepas algo: estás en el proceso de renacer. Aunque ahora todo parezca un caos, aunque creas que no tienes fuerzas para seguir, hay una parte de ti —silenciosa, sabia y poderosa— que aún no se rinde. Esa parte que sigue b...